El propio Frascarelli dirigia un grupo de investigacion cuyos metodos provocaban el escandalo de los Refutadores. Creian, por ejemplo, en la busqueda de la casualidad. Este criterio podria escribirse asi: sabiendo que muchos grandes descubrimientos se realizaron casualmente, parece una buena idea disimular el verdadero proposito de la investigacion. Asi, cuando se quiere encontrar una estrella, se busca un microbio. Los resultados no fueron muy espectaculares, si bien Frascarelli se jactaba de haber hallado un especifico que combatia el mal aliento, mientras buscaba la piedra filosofal. En ocasiones, los cientificos soñadores acudian a la busqueda empirica y tomaban frascos de untura blanca , para ver que ocurria. Estas experiencias se anotaban en un cuaderno que ha sobrevivido a la Sociedad y en el que se refieren mas de mil quinientas locuras , que van desde comer polvora hasta arrojarse al vacio desde diferentes alturas para establecer los daños fisicos y morales que, mas alla de los cuatro metros, solian traducirse en la muerte lisa y llana. Hay que decir que aunque sus logros fueron pequeños, los propositos de la Sociedad no tenian limites. Durante años trataron de hacer algun milagro. Buscaron la esmeralda que cura todas las enfermedades, el elixir de la eterna juventud, el polvo de Perlimpimpim, el jarabe del amor eterno y la llave de la sabiduria. Discutieron sobre la cuadratura del circulo y la inmortalidad del cangrejo y trataron de volver al pasado y visitar el futuro. Todos saben que en el barrio del Angel Gris se destilaba el vino del olvido y el licor del recuerdo. Tambien se conocen perfectamente sus efectos y propiedades. Al parecer, lo que mataba era la mezcla. Algunos mentirosos pretenden que estas maravillas fueron creadas por los Cientificos Sentimentales. Nada mas falso. El vino fue obra de los Amigos del Olvido, un club que proponia la abolicion del pasado. Y el licor es -sin duda alguna- un hallazgo de Manuel Mandeb, el poligrafo de Flores. Tal como es facil sospechar, los cientificos romanticos fueron derrotados por la predica incesante de los Refutadores de Leyendas. Hoy todo el mundo rinde culto a la Ciencia Pura. Y se da una ilustre paradoja: los Refutadores no han hecho mas que reemplazar a las viejas leyendas por otras mas nuevas, mucho peores. Los arquitectos razonables podran dudar de la existencia del alma, pero suscribiran cualquier teoria sobre el atomo , los neutrones y los protones, con la mayor alegria. No importa si entienden estas teorias. En realidad -como dice Sabato- el pensamiento cientifico parece tener mayor poder cuanto menos se lo comprende. Por eso se suele decir: -Que bien que habla este hombre...! No alcanzo a entender ni una sola de sus palabras. Cuando un racionalista se pone supersticioso, no hay quien lo gane. Todo parece indicar que el futuro pertenece a los Refutadores de Leyendas. Tal vez por eso los miembros de esta entidad - la unica que queda de las que existieron en los años dorados- se muestran tan optimistas con respecto a lo que vendra. Todos los adoradores del progreso nos pintan un porvenir lleno de veredas moviles que nos evitaran el esfuerzo de caminar, con maquinas invictas, con rios domados, y vehiculos cada vez mas veloces. A las almas sencillas, la descripcion de estos espantosos mecanismos les parece algo diabolico. Porque en este proyecto de aparatos infalibles y formidables fuentes de energia no parece existir la menor preocupacion por responder a alguna de las preguntas que el profesor Frascarelli supo insertar en su memorable problema 187. La Sociedad Cientificos Sentimentales era una locura. Pero tal vez hace falta un poco de locura entre tanta exactitud y precision. Seran buenos los calculos y los teoremas inexpungables, si es que se aplican a rombos, angulos y cubos. Pero empiezan a fallar cuando se trata de personas. Y a lo mejor esto constituye la mas grande virtud del hombre, su toque divino. El ultimo de los atorrantes de Flores es mas interesante que una estrella, solamente porque su comportamiento no es previsible. Nada de esto significa que debamos renunciar a la ciencia y su arsenal. Que se sigan inventando licuadoras y tonicos contra el catarro. Dos mas dos son cuatro. Los Refutadores de Leyendas tienen razon. Pero nada mas que eso: razon. A mi no me alcanza.
Name: Brenda Home: Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina Sobre Mi: Oh si, podría escribir tanto...! bueno, no, en realidad no porque hay hasta 1200 caracteres, y me siento demasiado limitada, así q voy evitar una descripción amplia de mi y sólo voy a decir, que yo soy así, como ella, la que escribe. Ver mi perfil completo